Y siguiendo con nuestra regla de “no hablaremos de Siri Husvedt sin hablar de Paul Auster” (mentira) en el mismo diario La Vanguardia aparece una entrevista al escritor Neoyorkino, que tras su novela Invisible, lanzada el año pasado por Anagrama, vuelve con Sunset Park. En la entrevista, Auster se queja un poco porque está viejo y ya no tiene las ideas TAN interesantes que lo han caracterizado durante estos años. Auster dice:
Cada nuevo libro parece quitarme todas las energías, pero muy especialmente estos dos últimos. Los escribí en un estado de euforia absoluta, suspendido en pura felicidad, pero con el punto final me dejaron seco. Es como correr: uno puede llevar un ritmo espléndido durante kilómetros y kilómetros pero luego, al cruzar la línea de meta, caer al suelo fulminado.
Eso se llama vejez, Auster. En la buena onda.
